viernes, 21 de abril de 2017

No hay quien la pueda respirar


La falta de camiones refrigerados que transportan los productos de la empresa Venegas, ubicada en el Km 1 de la Carretera de Luis Lazo, en Pinar del Río, ha causado largos temas de discusión en los lugares públicos donde se oferta esta mercancía; ya que son mercancías apreciadas por la población como la carne de puerco, los lácteos y otros sensibles a la descomposición, sumovimiento debe hacerse con las condiciones de refrigeración necesarias.



Tanto las carnes como sus derivados, están sujetos a normas de refrigeración que de no cumplirse ponen en peligro la salud de las personas que las consumen. Lo que se puede evidenciar cuando se está en presencia de los carros que transportan esta mercancía y la distribuyen en los centros de ventas liberadas. Cuando los camiones salen a distribuir las mercancías, los estibadores saben que lo que están cargando es una bomba de tiempo, porque las distancias que tienen que recorrer a pleno sol del día, hacen que las carnes se corrompan.  

Una señora de avanzada edad se encontraba en el momento que llegó el carro para descargar unas bandas de puerco en un establecimiento y comentó: “Es bochornoso que se le venda al pueblo esa carne que viene de muy lejos sin ningún tipo de refrigeración y ya tiene una fetidez que no hay quien la pueda respirar, ¿acaso no hay un trabajador de control de la calidad que revise el producto antes de salir a la venta?

En muchos casos se le hacen quejas al administrador del centro de elaboración o la carnicería en la que se está despachando el producto, y lo justifican, dando respuestas como que ese olor es de la nevera, todo se queda en palabras como esa y en realidad no se resuelve nada. Hay tanta hambre y necesidad que las personas tienen que comprarla de cualquier forma en la que se encuentre para poder llevar algo al plato de su familia.

No puede existir justificación para las carnes en ese estado, la falta de camiones refrigerados no puede ser la justificante para seguir incumpliendo con las normas que este tipo de producto requiere y que han sido dictadas por el propio Estado.

No siempre se le puede echar la culpa al bloqueo para poder responder a las violaciones que a diario se cometen, es importante evitar una catástrofe con el traslado de las carnes en descomposición, que pueda provocar un problema en la salud de las personas. 

Por Daudy Hermelo Lago, Defensoría del Pueblo

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